sábado, 23 de marzo de 2013

El dia en que la luz se apaga...


Apagué las luces pasadas las 8:30 y encendí dos velas. El aroma a canela de una de ellas se mezcló con el silencio y fue llenando el lugar sutilmente, los gatos, excepto Vadim que me seguía a todas partes, se acomodaron cada uno en su lugar favorito y se durmieron con la serenidad de quienes tienen la conciencia tranquila y los perros que acostumbran ladrar constantemente a esta hora, estaban en silencio y relajados participando armoniosamente del momento; mi niña también. Ella está en la edad en que aún es salvaje y solo se rige por la naturaleza, la edad en que aun lo lógico tiene sentido y las cosas son como son sin complicaciones; es alegría de vivir, la sencilla belleza en todo su esplendor, ella es nuestro pasado, el de aquella simplicidad maravillosa que perdimos en el camino quien sabe cuando.
 La arrullé y entre el suave canto de la naturaleza y el olor a canela se durmió. 

Salí al jardín y el espectáculo estaba en todo su esplendor, la luna a pesar de no estar llena brillaba fulgurante, tanto que las sombras se proyectaban bien definidas en el suelo y se podía ver todo claramente, las luces no eran necesarias. Un árbol resaltaba oscuro sobre el cielo azul terciopelo,  las grandes hojas vistas desde abajo eran negras con los bordes plateados de luna y mas arriba una manada de nubes pasaba rápidamente en un desfile  celebrando a la caníca azul. En el borde de la barda, un pequeño insecto, callado espectador de la función con sus seis patitas, dos antenitas y un maravilloso diseño en su cuerpo parecía distraerse para mirarme con curiosidad.
El momento era perfecto, la naturaleza estaba de gala, Vadim en pleno ataque de amor seguía conmigo.
El desfile terminaba, solo dos pequeñas nubecitas pasaban lentamente, quizás por chiquitas eran mas lentas y se quedaban atrás, casualmente la hora de apagar las luces  había pasado, ya no era necesario recordar a la Tierra, pensar en ella, ya podíamos volver a nuestra vida artificial y dañina.

 Cada año apago las luces y es una experiencia maravillosa en la que me conecto con la madre primaria, que ademas es mi hogar y el de los que amo y he amado y el de los que no amo también... Pero creo que esto de ayudar al planeta es una causa perdida pues las verdaderas razones de la destrucción como son la ambición, hambre de poder y corrupción estan escondidas bajo toneladas de hipócritas discursos, apatía y falta de respeto al derecho inalienable de cada ser de vivir plenamente de acuerdo a su naturaleza y compartir al planeta y lo que yo haga solo servira para poder limpiar mi conciencia y decirle a aquellos a los que les vamos a entregar un planeta destruido, lleno de problemas y carencias que por lo menos trate aunque no haya servido de nada
Una vez más mi casa es la unica oscura de la calle este día, una vez más soy una de las pocas "locas"  a la que estas "tonterías" le importan, una vez más veo  con tristeza la indiferencia de tantos…

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